Chester Bennington, una luz más

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Nicolás Ewel Claros

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 Chester Bennington 

Una luz más

 

Los demonios de Chester Bennigton lo vencieron el día que hubiese sido el cumpleaños de su gran amigo y eximio cantante, Chris Cornell, quien se quitó la vida de una manera parecida dos meses y un par de días antes. El comunicado oficial de Linkin Park nos recuerda que la lucha interna de Chester “siempre fue parte del trato” y que fue justamente la manera en que cantaba sobre sus demonios que hicieron a un sinfín de fanáticos enamorarse de su voz.


La voz de Chester enamoró a la mayoría de fanáticos con los primeros dos álbumes de la banda, que salieron el 2000 y 2003 respectivamente. Hybrid Theory y Meteora saltaron a la fama casi instantáneamente y fueron un pilar del nü metal. El siguiente álbum, Minutes to Midnight (2007) empezó a variar un poco el sonido al que los fanáticos estaban acostumbrados. Los siguientes dos: A Thousand Suns (2010) y Living Things (2012) experimentan un poco más, dirigiéndose hacia un sonido de rock electrónico. Luego llega Hunting Party el 2014. Este CD, que es mi favorito, es la suma de los cinco álbumes pasados, tomando elementos de cada uno con una base que vuelve a los sonidos nü metal. Finalmente, este mismo año llegó One More Light, el álbum más polémico por la nueva dirección de la banda, que se animó a dejar atrás el rock pesado y coquetear con el pop


Tuve la suerte de estar en dos conciertos de Linkin Park. El primero fue el 1 de agosto del 2008; Minutes to Midnight tenía menos de un año y Hybrid Theory y Meteora ya eran éxitos mundiales. El primer momento que escuché a Chester en vivo no fue con su banda. En el escenario donde tocaría Linkin Park tocaba antes… Chris Cornell. En medio del himno rockero de Cornell, “Hunger Strike”, Chester invadió el escenario y cantó la segunda mitad de la canción con Chris, quien devolvió el favor cuando Linkin Park tocó “Crawling”. Aquel concierto terminó de cementar mi fanatismo por Linkin Park, y específicamente por Chester, quien sonaba mucho mejor en vivo que en los álbumes. Me quedo con tres memorias que jamás se borrarán de mi mente:


En primer lugar, está el recuerdo de escuchar a Chris cantar con Chester. La complementariedad de ambas voces en “Hunger Strike” y en “Crawling” fue, sin duda, la mejor parte del concierto. El segundo es escuchar a Chester cantar “Pushing Me Away” acompañado únicamente por el piano de Mike Shinoda. Aquella canción, pesada, rasposa, gritona, notoriamente perteneciente al Hybrid Theory, repentinamente sonaba a una balada que fácilmente podría haber sido parte de One More Light. Finalmente, queda la memoria de escuchar “One Step Closer”, mi canción favorita de la banda en vivo.


El segundo concierto al que asistí se trató mucho más sobre Chester que sobre la banda, especialmente luego de lo sucedido el 20 de julio. El concierto tomó lugar el 9 de mayo del 2017 en el Movistar Arena de Santiago, Chile. A lo largo del concierto se escuchó a varios Chester, con el cantante adoptando la voz y la modalidad de cada uno de los álbumes. A pesar de la gran variedad de géneros musicales en las canciones de Linkin Park, hubo un notorio hilo conductor, la voz de Chester. El momento más íntimo fue, sin duda alguna, cuando cantó “Crawling” e inmediatamente después, “One More Light”, canción que titula el último álbum.


Ese tramo del concierto fue, para mí, su inexistente carta de despedida. La letra de “Crawling” es quizás la mejor exposición de los demonios con los que Chester tuvo que lidiar durante sus 41 años de vida. Cambiar la versión pesada por un versión lenta y en balada hace que aquella letra cobre ya no solo elementos de enojo y rabia contra los demonios, si no una suerte de enfrentamiento sincero y una confesión. La canción que le siguió, la que titula el último álbum, es una canción sobre cómo tratar con la muerte de un ser querido y la despedida perfecta del cantante.


Tuve la suerte de verlo dos veces en vivo en dos épocas distintas de mi vida y en dos épocas distintas de su vida. Lo único constante fue la versatilidad y la crudeza de su voz, la cual resonará por siempre en mis oídos y en mi memoria, y espero, en la de todos.