Illapa, fusión, roots y sonoridades

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Pedro Pablo Siles

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 ILLAPA 

Fusión, roots y sonoridades

 

Se trata sin duda de una de las propuestas más sólidas y frescas de la escena musical paceña. Lejos de la común tendencia a imitar el sonido del reggae argentino que hay en las bandas del género en nuestro país, Illapa apuesta por la fusión de estilos, géneros, sonoridades y ritmos, todo a partir de la base africana presente en el roots y la música jamaiquina.


Aunque el ensamble liderado por Diego Gómez puede constar de hasta diez músicos sobre el escenario, que incluyen al bajista Peque Gutiérrez, al guitarrista Alejandro Bejarano, al saxofonista Hernán Narvaez, o a los cantantes Teto de Ugarte y Mariela Jordán, nos reunimos con los miembros que mayor incidencia tienen en la dirección y en el sonido de la banda.


¿Cómo defines Illapa?

Diego: Más que un grupo, yo lo llamo una comunidad de personas que tenemos el mismo interés y el mismo fin de hacer música, desprendida. Los arreglos los hacemos entre todos sobre composiciones que hago yo.


¿En qué consiste su sonido?

Diego: Nuestro sonido viene de una mezcla de influencias. Lo podemos llamar new roots; también hay algo de roots, hay un poco de dance hall, mucho reggae, y también hay un toque de identidad en el primer disco, que son los vientos andinos y todo ese lado místico. Más que querer plasmar folklore o hacer folklore moderno, hemos querido mantener la esencia del hombre andino a partir de los vientos, y eso lo hemos podido reflejar en la música.


La parte rítmica parece ser central en la identidad de Illapa. ¿Qué nos pueden comentar sobre esto el percusionista (Bernardo Rozo) y el baterista (Luis Daniel Iturralde) del grupo?

Ber: El rol que tengo en la banda es hacer la percusión, sobre todo trabajar con percusión orgánica. Ese trabajo lo desarrollo sobre la base de siempre probar una combinación de elementos entre instrumentos que son tradicionalmente musicales con otros artefactos y elementos que tienen una sonoridad y algunos timbres interesantes que puedan servir en los trabajos de composición que tenemos. Siempre haciendo una suerte de diálogo con la batería para que tengamos una especie de sección de percusión y de parches. No soy tanto un percusionista que hace malabares en el instrumento; no me considero un virtuoso. Es más, no me agrada para nada el virtuosismo en la música, sino más bien una sensibilidad que esté fuera de lo convencional. He venido trabajando en distintos proyectos haciendo música, como yo llamo, “no-genérica”, es decir, no hacer la perfecta salsa o el perfecto guaguancó o lo que sea, sino tratar de encontrar nuevos caminos y nuevas alternativas, buscando sonoridades muy propias.


LuisDa: Siempre he tocado mucha música con influencia africana, como latin jazz, tengo una escuela de samba, he tocado mucha percusión de África. Me gusta mucho el reggae roots que compone el Diego, entonces sigo influencias de ese estilo, pero a veces le meto un cacho de arreglos africanos. Hay un “batero” que me gusta mucho, que es Mokhtar Samba; él toca con Richard Bona. Tengo un método y con eso a veces le meto algunos arreglos. El Diego trae las “compos” en bruto, en maqueta, y aquí vamos armando y vamos decidiendo pases y poniéndole color a la parte rítmica.


También te ocupas de la parte administrativa del grupo, ¿verdad?

LuisDa: Sí, también yo me encargo bastante de organizar a la gente, para llamarlos para los ensayos, para la grabación del disco, organizar los tiempos, ver el tema del dinero, etc.


Además de componer y producir la música de Illapa, Diego también se ocupa de las letras. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

Diego: Las letras hablan de una reivindicación espiritual, hablan de amor universal, también pueden ser contestatarias, contra el sistema, contra los corruptos, los poderosos, contra la misma policía; es algo con un fondo bien punky…


Aunque no estuvo en la banda desde el comienzo, uno de los protagonistas de esta nueva fase del grupo es Juan Manuel Pérez, conocido por todos como Rezpe…

Rezpe: Manejo teclados y efectos samplers en vivo. Yo vengo más del lado del hip hop y del rap, aunque siempre he escuchado reggae desde pequeño. Yo he llegado a la banda como un mes o dos antes de la presentación del primer disco, reemplazando a Oscar Kellemberger. Y ahora estamos preparando un nuevo disco y estoy más implicado en la banda y en la composición del disco. Nos conocemos hace tiempo con Diego, somos buenos amigos, y eso ayuda: creo que tenemos un buen feeling para componer juntos y salen buenas ideas. Estamos muy satisfechos de lo que se viene; con un poco más de experiencia y el grupo más consolidado, pienso que el nuevo proyecto va ser algo realmente muy bueno.


Por su parte, Mauricio Murillo, saxofonista tenor en la banda, fue el encargado de arreglar y ejecutar todos los saxofones (alto, tenor y barítono) en el primer disco...

Mauri: Justamente porque los temas se estaban desarrollando más como un jam, hemos decidido que necesitaban tener una estructura más definida. Y trabajando, dando vueltas sobre las ideas de Dieguito, sobre las mías, sobre las de René Hamel, que era el vientista andino en esa temporada, hemos ido desarrollando las secciones de vientos.


¿Qué se puede esperar de los “saxos” en el segundo disco?

Mauri: Ahorita vamos a trabajar sobre las ideas de Diego y vamos a ver qué resulta. Vamos a tratar de conservar la idea inicial, que era mantener mucho de nuestra identidad, sobre todo en melodías del folklor o autóctonas de una cierta forma armonizadas para que coincidan con el estilo que estamos tocando.


¿En qué se diferencian los dos discos?

Diego: En el primer disco ha sido más un trabajo de grupo, de ensayo. El segundo lo estamos produciendo con el “Rezpe”, que es el tecladista también, y lo vamos a empezar a grabar en estos meses; esperemos que esté para noviembre. El sonido es más new roots. Va a haber vientos andinos, pero no plasmados de la misma manera que en el primer disco; desde otro enfoque y desde otra visión.