Muela del Diablo, el antro cultural cumple una década

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Pedro Pablo Siles

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 MUELA DEL DIABLO 

El antro cultural cumple una década

 

Establecido como uno de los máximos epicentros del rock nacional, la Muela del Diablo lleva una década recibiendo a las mejores bandas de todo el país en su emblemático escenario de Cochabamba. Por si fuera poco, su excelente propuesta gastronómica de pizzas y pastas le ha permitido abrir sucursales del restaurante en La Paz y el aeropuerto cochabambino.


Nos reunimos con Lenin Butrón, el capitán del barco, para que nos cuente un poco de esta travesía de 10 años apoyando la cultura y el rock nacional.

Lenin: Yo llego el 2007 acá. Vengo de vacaciones y de repente a buscar un poco de trabajo, terminando unas consultorías en La Paz. No encontraba dónde bolichear; aquí me botaban los boliches a las 12 de la noche aquellas veces. Un amigo, el Arpad de Quimbando, me dice, “el Papirri está llegando”. Así descubro Magdalena, que era el primer boliche antes de la Muela en este mismo espacio, pero sólo adentro; más pequeñito. Hasta que uno de esos días  -ya iban dos, tres meses-, deciden cerrar el boliche porque no funcionaba. Y de un día para el otro se dio de entrar. El dueño me dice, “te lo vendo”. Yo no tenía en ese momento, pero justo salió una plata de por ahí y nos animamos con Gaby (Córdova, socia y ex pareja). Eso era un lunes, y el viernes era el primer concierto con Oil y A Pie. Yo era fanático de las dos bandas y dije, “le metamos”. De ahí empezó la historia…


Luego, por toda esa cuestión de amistad que yo he tenido con los músicos desde La Paz, empecé a llamarlos. Entonces pongo en la carta el ajenjo gracias al (Pablo) Alanes y a su boliche de aquellos años, y le metemos toda la onda paceña y decimos, “acá vamos a hacer rock, y rock nacional”. Y era rock nacional lo más independiente posible, no tan comercial, y en la música de fondo todo el tiempo tenía que haber rock nacional. Queríamos hacer que suene el Grillo, Atajo, todos, que la gente empiece a conocer. Y funcionó.


De ahí viene “Muela del Diablo” -somos de La Paz y sentíamos la nostalgia de no estar en nuestra tierra- y el slogan: “Identidad, cultura y rock nacional”. Identidad porque sin importar quién esté, igual había que poner la música que es característica del boliche, el rock nacional. Y cultura porque nos engloba la fotografía, el teatro, las presentaciones de libro, los conciertos en vivo.


Comida y franquicia

Lenin: La esencia de la Muela del Diablo, que creamos Gabriela y yo, es el alma de arte que tenemos los dos, y eso hemos tratado de plasmar todo el tiempo acá, en todo sentido. Los primeros años como bar; mucho rock, muchas presentaciones en vivo. Hasta que llega el tiempo de la comida, y la Gaby es chef. Ha estudiado en Italia pasta, pizza, pero la antigua, lo tradicional italiano. Y empezamos con la comida. Primero nos expandimos en la casa y abrimos lo que la gente después llamó la “Muelita”, aunque nos ha costado levantarla. Los fines de semana, con los músicos, obviamente la Muela ya explotaba. Nosotros invitábamos para que vaya probando la gente y empezó a enganchar. Pero casi un año no vino nadie, y estuvimos al frente, haciendo el aguante.

Por azares de la vida, nos expandimos al patio, y es ahí donde empieza el boom de la comida de la Gaby. Luego de eso hubo gente que se ha interesado y decidimos crecer más. Empezamos con una franquicia en el aeropuerto, eso hace casi cuatro años. Y hace un año y medio nos vamos a La Paz también, y abrimos un restaurante con la hermana de la Gaby. No hay música en vivo; es la parte del bar y de la comida, pero le gusta a la gente, gracias a dios. Y ahora, en septiembre, abrimos en Santa Cruz.


El escenario

Lenin: Mi escenario ha sido “invadido” por más de 200 bandas, y tengo el registro. Claro, proyectos serios y no serios; algunos proyectos de garaje de repente. Pero para nosotros ha sido un orgullo tener al 90% de las bandas. Bandas de La Paz y de Cochabamba, obviamente, bandas de Oruro, de Potosí, bandas de Santa Cruz o de Tarija. Y hemos tenido la oportunidad incluso de tener gente que estaba pasando por Bolivia y que nos ha contactado de afuera queriendo tocar. La cosa ha ido creciendo de tal manera que nos hemos visto “invadidos” de muchas cosas. Mucha fotografía: hemos hecho el primer libro y concurso serio de fotografía de Cochabamba; hay un documento significativo ahí. También hemos hecho presentaciones de libros muy importantes. Básicamente, hemos hecho cultura.


Yo creo que hemos sido lo que debe significar Cochabamba para Bolivia. De repente, a niveles jerárquicos como alcaldía y demás, no funciona. Nosotros tenemos la ventaja de estar en Cochabamba, de estar en el medio, y hemos convertido a Cochabamba en el epicentro del rock boliviano. Porque en general no hay bandas que no hayan tocado en la Muela del Diablo y que sean un proyecto serio, salvo algunas excepciones. Estamos muy orgullosos de tener un escenario quizá pequeño, pero con todas las condiciones “pro” que puede haber, tanto de producción, de luz y de sonido. Y el haber tenido a bandas tan míticas como Wara, Llegas, Atajo, que son los dinosaurios, es alucinante. Nosotros el año pasado hemos decidido que no vamos a hacer ni una tocada más con bandas antiguas. Porque los nuevos dinosaurios ahora son los Oil, los Oz, Efecto Mandarina, A Pie y demás. Estos 10 años son un nuevo comienzo porque estamos dando cabida otra vez a lo nuevo, a lo fresco. Y obviamente, siempre con composiciones; eso es infaltable. Si una banda no tiene composiciones, no tiene lugar acá. Así de simple. Eso es muy importante para nosotros. Ser el epicentro del rock boliviano, aparte por lo que representa Cochabamba, es alucinante, pero también implica una responsabilidad. Y tener la posibilidad de que te llamen del exterior para venir a la Muela del Diablo, a nosotros nos mueve todos los esquemas. Ojalá que algún rato concretemos con alguna banda grande; va a ser un honor.


¿Qué se viene ahora para la Muela?

Lenin: Nueva vida. La Muela tiene que expandirse, tiene que crecer en ideas. Nos vamos a Santa Cruz para hacer rock. Vamos a tener un escenario, pero vamos a cambiarle la movida a Santa Cruz. No va a ser la típica banda que toque; vamos a cambiar los formatos; tengo cosas ahí en la mente. En La Paz nos vamos a ir a Sopocachi, para tener esta parte del rock que nos encanta. Y acá en Cochabamba, seguir peleándola, seguir bregando y seguir demostrando que puede haber boliches que tengan un complemento gourmet en todo sentido. ¿Qué quiere decir? Que es experiencia. Primero, música al vivo que sea rock nacional, que sea una propuesta. Segundo, la comida. Y por último, la sensación de sentirte en un lugar que tiene mucha calidad, pero que puedas sentirte tan cómodo que puedas venir hasta de short. Acá no discriminamos absolutamente a nadie. Queremos que te sientas natural, pero que tengas la oportunidad de tener calidad y de vivir la experiencia Muela del Diablo.