Noel Gallagher, el hombre que construyó su propia luna

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Sergio Suxo Uría

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 NOEL GALLAGHER 

El hombre que construyó su propia luna


Knebworth, la localidad ubicada a unos 55 kilómetros al norte de Londres, es el lugar de inicio de Supersonic, el documental realizado por Mat Whitecross. El mismo retrata los inicios y el final del grupo ícono del brit pop de los 90: Oasis. En 1996, aquel lugar estaba colmado con 250 mil personas, el escenario enmarcando a la banda más importante del momento; lo eran. Liderada por la voz de Liam Gallagher y la guitarra y composiciones de Noel Gallagher, Oasis llegó a ser la banda británica más relevante  “después de The Beatles”, como los calificaron en la prensa de la época. Luego todo se vino abajo y de las cenizas de ese desastre, uno de los hermanos supo ´alzar vuelo´ y seguir siendo un destino interesante en el mapa musical.

“No sé por qué Liam y yo somos tan distintos; fuimos criados de la misma manera”, dice Noel. Y es que claramente sus diferencias prevalecen hasta el día de hoy. Su madre es la encargada de dar las distinciones en sus primeros años de vida: “Noel siempre estaba callado, en su habitación escribiendo o con su guitarra”, mientras que para Liam sólo usa el calificativo “engreído”. En una reciente entrevista en Argentina, Noel declaró que no extraña a Liam en lo más mínimo, ni como hermano, y menos como compañero de banda; la cual, por cierto, declara que no reuniría ni por todo el dinero del mundo. Él tiene ahora todo lo que quiere tener, y habiendo alcanzado los 50 años, quiere seguir los siguientes 10 experimentando todo por primera vez, es decir, que no tendría nada que aprender de algo que ya hizo un millón de veces.

La última temporada, el compositor originario de Manchester estuvo enfocado ciento por ciento en su nuevo álbum de estudio, Who Built The Moon?. “Ya he estado un año en el estudio con David Holmes” (renombrado productor, DJ y compositor). Trabajando entre Belfast y Londres, Gallagher y Holmes han sintonizado tanto pop psicodélico francés como electrónica clásica, soul, rock, disco y dance para aventurarse con erudición en el sonido logrado.

“Fort Knox” y “Holy Mountain” son los adelantos de este nuevo trabajo de Gallagher, y a decir verdad no representan la amplitud y vanguardia que en entrevistas y declaraciones ha anunciado el líder de High Flying Birds. El primero está influenciado por Kanye West, en palabras de Noel, y no sorprende que sea un instrumental que deje mucho que desear, con una batería sampleada de dudosa calidad, que seguramente dará pie a muchas críticas. En el segundo podemos atisbar con el ceño entrefruncido que el disco viene de la mano de un cambio de timón en la carrera del británico que no sabemos si rendirá los frutos que él desea, si es que en realidad desea algo de la gente, cosa que nunca ha dejado en claro durante toda su carrera.

El sucesor de Chasing Yesterday (2015) vuelve a tomar como base la capacidad compositiva, la exagerada autoconfianza y el mismo combustible nuclear de melodía que ha caracterizado a Noel a lo largo de su carrera. No obstante, este nuevo trabajo lanzado a través de Sour Mash Records Ltd. (compañía del propio Noel), también ha supuesto un cambio drástico en la trayectoria del músico, que ha encontrado en la producción de Holmes la manera de canalizar este cambio de dirección plasmado en una colección de 11 canciones “equilibradas entre lo experimental y una gramola de influencias atemporales”.

Para lograr tal resultado han contado con colaboraciones de lujo como Paul Weller o Johnny Marr (de quien Noel ha declarado: “Cada vez que tengo un problema con alguna canción que estoy componiendo llamo a Johnny Marr. Que Dios lo bendiga, él es un gran hombre y muy cariñoso. Soy su amigo y un fan de su trabajo, y espero que él del mío también. Lo llamo por teléfono y le digo ‘Johnny, me quedé pegado con esta canción, no sé qué hacer’. Y él responde: ‘OK, iré a ayudarte’. Y viene y toca y mezcla y todo queda fantástico”).

Sobre el título del nuevo álbum declaró: “¿Conoces la película que salió hace un par de años, The Hateful Eight de Quentin Tarantino? Bueno, resulta que nosotros estábamos haciendo la canción que le da título al disco, y aún no sabía de qué se iba a tratar ese tema. Yo siempre tomo el transporte público en Londres, y cuando me baje una vez del metro en la estación había un poster de The Hateful Eight y me di cuenta que la canción se trataba de estos personajes del póster y uno de ellos se llama “El Hombre que construyó la Luna”, y todo parece calzar. Entonces pensé que nada puede estar mejor; creo que estoy en un pico creativo. Increíble.” Se nota que le sobra autocrítica y humildad al muchacho.

Noel soñaba con ser un guitarrista como Pete Townshend o su admirado Johnny Marr; nunca anheló ser “un puto Paul McCartney”. Se siente más autor que cantante. No le interesaba convertirse en una estrella de rock; sólo era fanático de la música, hasta que un día Liam cayó con la idea de formar una banda.

Hace seis años dijo que no sería capaz de aprender a ser protagonista a su edad (44 en ese momento), así que alertó a sus fans que no fueran a sus conciertos con la expectativa de verlo bailar, moverse bien, hacer payasadas o malabares.

En sus recitales habla poco, no le gusta interactuar: “Soy el mejor siendo yo y la gente me viene a ver a mí”. En su etapa como solista junto a la banda High Flying Birds los nervios desaparecieron y piensa que es porque ya no está su hermano cerca: “Era un tipo muy inestable”.

No comprende por qué los fanáticos esperan jornadas enteras en los aeropuertos o en los hoteles para conseguir tomarse una foto junto a él. A Noel Gallagher le gusta firmar autógrafos, pero le incomoda que la gente quiera sacarse fotos. Sin ser por ese detalle, le gusta ser famoso.

Tampoco le entusiasma hablar sobre las nuevas bandas porque considera que hay pura “basura” dando vueltas. El mayor de los Gallaghers dice que las únicas dos grandes bandas que han salido de Inglaterra fueron los Artic Monkeys y Kasabian, pero llevan más de diez años en el circuito. “Cuando yo tenía 24 estaba escribiendo “Definetely Maybe”; los de hoy son unos completos idiotas. Yo quería cambiar el mundo, los chicos de hoy no lo quieren”.